
Análisis de obra
La obra de Fabio González Zuleta se enmarca dentro del campo de las formas sinfónicas y los procedimientos contrapuntísticos tradicionales. Según el compositor, sus modelos inmediatos fueron Johann Sebastian Bach y el compositor nacionalista colombiano Luis A. Calvo. De estos, de Beethoven y de Brahms, retoma la búsqueda de la claridad formal, la elaboración insistente de corales orquestados (especialmente a cargo de los bronces y los vientos), los procedimientos contrapuntísticos y la escritura en densos bloques instrumentales. En algunas de sus obras hace uso del dodecafonismo y el atonalismo como medio para apartarse, transformar y modernizar el nacionalismo de sus antecesores; sin embargo, es claramente un compositor de orientación tonal.
La Sinfonía No. 4 “Del Café” está dividida en dos movimientos que, a su vez, se subdividen, el primero en tres secciones (Allegro, Lento, Allegro) y el segundo en dos (Vivo, Meno Mosso). La sinfonía se abre con un solo de timbal acompañado por acordes cortos y en fortísimo por parte de la orquesta. El material rítmico presentado por el timbal es recogido por las cuerdas que, en un contrapunto muy compacto, se modifica por medio de la variación en la acentuación lo que crea ambigüedad y complejidad. Dicho material se entrelaza con armonías sostenidas por los metales y maderas. El Lento se inicia con un solo de corno basado en un motivo rítmico y melódico que es predominante en todo el primer episodio. Éste es seguido por el clarinete y tomado posteriormente por las cuerdas que lo conducen al final del movimiento, momento en el cual introduce, nuevamente, el solo de corno, otorgándole al fragmento un carácter cíclico. El retorno del Allegro es evidente por su carácter vital que retoma los aspectos de construcción en bloques instrumentales estrechamente contrapuntísticos, dando nuevamente protagonismo a los timbales.
El segundo movimiento (Vivo, Meno Mosso) recupera características rítmicas del primer movimiento. Su carácter es efectista, sobresalen los motivos de escalas ascendentes rápidas en las cuerdas y maderas. Posteriormente el compositor introduce un episodio más tranquilo basado en la melodía tradicional de El Guatecano en compás de 3/2. La instrumentación y la sonoridad de este fragmento confirman las tendencias tradicionalistas de González Zuleta ligadas a los compositores nacionalistas colombianos anteriores y que tomaron como base de sus composiciones temas de índole popular o tradicional, incluso de origen indígena, todo ello adaptándolo al formato sinfónico. La sección final del Meno Mosso, que se preparó por medio de un coral en el episodio anterior, presenta un pasaje interpretado por un cuarteto de cuerda que da fin a la obra.
Cabe mención especial a su Ensayo electrónico (1965) por ser la primera composición de este género en Colombia. Para su elaboración, el compositor hizo uso de un coral que transcribió a sonidos electrónicos, utilizando un procedimiento basado en las relaciones numéricas establecidas entre las estructuras armónicas y las frecuencias. El esquema formal se reduce a tres secciones bien diferenciadas (ABCA), con una repetición variada de la primera sección en el final y un coral elaborado en sonoridades graves. La composición se basa en patrones rítmicos y melódicos de las músicas tradicionales de la región andina colombiana. Fue llevada a cabo en conjunto por la Universidad Nacional de Colombia y los estudios de grabación de la Radiodifusora Nacional de Colombia y contó en su realización con los ingenieros Guillermo Díaz y Hernando Niño.
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